Ediciones Orlando

viernes, 25 de marzo de 2016

El arco y la lira de Octavio Paz






 La Palabra Dicha
   Octavio Páz

LA PALABRA se levanta
De la página escrita. 
La palabra, 
Labrada estalactita,
Grabada columna 
Una a una letra a letra.
El eco se congela 
En la página pétrea.

Ánima,
Blanca como la página,
Se levanta la palabra.
Anda 
Sobre un hilo tendido 
Del silencio al grito, 
Sobre el filo 
Del decir estricto. 
El oído: nido 
O laberinto del sonido. 
Lo que dice no dice 
Lo que dice: ¿cómo se dice? 
¿Lo que no dice?
Tal vez es bestial la vestal.
Un grito
En un cráter extincto:
En otra galaxia,
¿Cómo se dice ataraxia?
Lo que se dice se dice
Al derecho y al revés.
Lamenta la mente
De menta demente:
Cementerio es sementero,

Simiente no miente.




Una poética ensayística

En 1956 aparece la primera edición de El arco y la lira . Octavio Paz cuenta con 42 años y un prestigio como poeta y ensayista. La década de los cincuentas marca en México un cambio fundamental, el país intenta una industrialización, el poder político es dejado por los militares a los civiles y la ciudad de México se deslumbra con un incipiente cosmopolitismo del que harán novela, entre otros, Carlos Fuentes. México vive un tiempo feliz que le durara escasamente una veintena de años. Hasta 1968, para ser precisos (xxi).

En este momento, los años 50-70, se produce una literatura que refleja la época y también el influjo de OP en ella. Según afirma Armando Pereira, la literatura producida por la Generación de Medio Siglo (xxii), se nutre de la poética que Paz propone en El arco y la lira:

Compartían (los miembros de la Generación de Medio Siglo) demasiadas cosas para mantenerse ajenos entre sí: no sólo una misma voluntad de escribir, sino también una concepción semejante de la literatura. En 1956 se había publicado un libro de ensayos de Octavio Paz que fue esencial para todos ellos: El arco y la lira. En este libro hay un capítulo en particular —"La revelación poética"— en el que Paz analiza una serie de conceptos ligados a la poesía —lo sagrado, la otra orilla, la parte nocturna del ser, la noción de cambio o de metamorfosis, la otredad, la extrañeza, el vértigo, la revelación, el rito, la reconciliación— que ellos inmediatamente hicieron suyos extendiéndolos al cuento y la novela, al grado de convertirlos en una especie de poética inicial del grupo" (xxiii).
Pereira menciona que la Generación de medio siglo hace una "especie de poética" del libro de OP. Creo que el libro mismo es, por un lado, una propuesta poética y, por el otro, una propuesta ensayística.

En El arco y la lira OP reflexiona sobre la poesía y el poema. De ahí que las conclusiones a que llega le sirvan como una propuesta poética. En ella destacan conceptos como ritmo, revelación poética e inspiración. Los veremos al detalle adelante por ello no me detengo mayormente. El libro también propone una ensayística; es decir, una forma de desarrollar el género: la espiral. Ignoro si es original o no, pero sin duda en la propuesta existe una intención estética precisa: mostrar todos los posibles ángulos del problema sin "pasarlos", sin dejarlos de lado, conservándolos a la vista con tan sólo mirar hacia arriba o abajo de la reflexión. Como en una escalera espiral o, de caracol, como se le nombra en México, Paz desciende o asciende —según el ángulo del lector—, por una serpentina reflexiva que irremediablemente lo regresa al mismo sitio, si bien en distinto plano. Todo aquel que haya caminado por una de estas escaleras conoce la sensación de vértigo y confusión que se produce en ella, sobre todo si hay un tanto de bruma u oscuridad que no permita precisar cuánto se ha ascendido o descendido. Algo similar sucede con el ensayo de OP El arco y la lira. La bruma está dada por el inmenso universo de su conceptos: la otredad, por ejemplo, en los que las reflexiones del problema parecen repetirse hasta el infinito en todos sus planos posibles y que hacen surgir la duda sobre si "esto" que está diciendo OP ya lo he leído (se lo he leído) en alguna otra parte... ¿de este libro o de otro? La duda se ahonda por la repetición de conceptos que no precisan algo específico, como: la Poesía, y que nos dejan la sensación de que Paz está hablando de cosas inmensas, inconmensurables, infinitas: tales como la poesía cautiva en un cuadro, y al mismo tiempo, si esto es posible, de cosas tangibles como los colores y sombras del mismo cuadro. El libro de Jorge Aguilar Mora La divina pareja (xxiv), en donde el autor se enfrasca en un análisis de los conceptos historia y mito, tradición y ruptura tratadas por OP, son un claro ejemplo de la polémica que despierta este manejo discursivo del ensayo.

Por eso he llamado "ensayística poética" a la proposición, a las proposiciones que contiene El arco y la lira. No solamente lo uno o lo otro, sino ambas: poética y ensayística.

Encuentro que la propuesta poética es reflexiva, se reflexiona en el texto sobre la poesía; en tanto que la propuesta ensayística es discursiva, se da en el discurso del texto.

Señalé al inicio que me centraría en dos conceptos que encuentro en el libro: el uno, la poesía es un más allá, una otredad, y, el otro, el mundo es un equilibrio de los contrarios. Como veremos adelante ambos conceptos son pilares de la propuesta poética ensayística de Paz.

El primero de ellos OP lo menciona abiertamente en variadas composiciones: la poesía dice algo que está mas allá de las palabras: "El decir poético dice lo indecible" (p. 112); lo sobrenatural es un más allá donde se encuentra lo otro: "La experiencia de lo sobrenatural es la experiencia de lo Otro" (p. 129); aquel poema pleno de poesía es un algo más, un además: "El poema es poesía y, además, otra cosa. Y este además no es algo postizo o añadido, sino un constituyente de su ser" (p. 185).

En el último fragmento citado se encuentran partes del otro concepto del que hablaré: los contrarios que se complementan para existir, o sea, el complemento de un ente integral, unido en y por sus contrarios: ser y no ser: "no es (este además)... sino un constituyente de su ser". Otras formas de aludir a los contrarios son las siguientes: los contrarios se necesitan "La experiencia de lo Otro culmina con la experiencia de la Unidad. Los dos movimientos contrarios se implican... Cesa la dualidad" (p. 133); en la poesía se conjugan racionalidad e irracionalidad, ser y no ser "En la creación poética pasa algo parecido (al amor): ausencia y presencia, silencio y palabra, vacío y plenitud son estados poéticos... Y en todos ellos los elementos racionales se dan al mismo tiempo que los irracionales..." (p. 141); "Todo es y no es" (p. 129).


Propuesta poética esencial

La propuesta poética central es: la poesía es la forma de la vida: "El poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal"(p. 13). Forma de la vida que revela a este mundo y por ello al mundo de la otredad: "La poesía revela este mundo; crea otro"(p. 13).

Esta propuesta de Paz presenta varias interpretaciones posibles: 1) la vida existe gracias a la poesía; 2) la poesía es la gran partitura universal; 3) la vida es poesía; 4) la poesía es la interpretación humana de la esencia de la vida; 5) la poesía es el camino hacia el más allá de la vida; 6) la poesía es el más allá de la vida.

En cada una de estas posibles interpretaciones destaca un elemento, un concepto que relaciona vida y poesía; utilizo el mismo orden numérico:

1) la vida es consecuencia de la poesía. La poesía aquí se asume como el ente creador de la vida; una suerte de dios inicial al que todo lo vivo le debe su existencia. Los elementos que formarían a este dios serían, entre otros: la armonía, el ritmo, la imagen.

2) la vida está guiada por un plan poético plasmado en una partitura que ha de cumplirse, con la conducción de un director que sería dios y unos ejecutantes que serían los hombres. Por su calidad de intérpretes y su naturaleza humana, los hombres podrían equivocar la interpretación de la partitura incurriendo en desviaciones o errores. En esta lectura no queda claro el destino.

3) Vida y poesía son una sola cosa y se manifiestan juntas. No hay diferencia entre ambas.

4) La poesía es la clave para entender la vida. Aquí reaparecen los elementos de ritmo y armonía, pero queda pendiente el destino.

5) Existe un más allá de este mundo y la poesía nos permite alcanzarlo. El influjo teológico es evidente en esta lectura.

6) El más allá en realidad está aquí y se manifiesta en la poesía.

En el conjunto que forman las interpretaciones se advierten algunas constantes, de las cuales destaca: se surge o se llega a la vida a través de la poesía. Este planteamiento transforma a la poesía en una teología. Diría en "Poesía de soledad y poesía de comunión": "Poesía, religión y sociedad forman una unidad viviente y creadora en los tiempos primitivos. El poeta era mago y sacerdote; y su palabra era divina" (xxv). No resulta extraño así que los elementos que Paz atribuye a la poesía sean los mismos que sustentan las teologías: palabra, inspiración, unión, revelación, gozo, más allá. Con ello Paz pretende devolver a la poesía una vigencia, hoy perdida, de elementalidad humana. Sin la poesía —nos dice—, al igual que sin la teología, los humanos seríamos —quizá lo somos ya— menos humanos. Y la persona humana es la base de nuestro desarrollo como especie. Si perdemos la poesía, como si perdemos la teología, terminaremos por dejar de ser humanos. No dejaremos de ser "seres" sino que dejaremos de serlo de manera "humana". Este planteamiento se halla en otros ensayos, dice en La llama doble:

Los males que aquejan a las sociedades modernas son políticos y económicos pero asimismo son morales y espirituales. Unos y otros amenazan al fundamento de nuestras sociedades: la idea de persona humana. Esa idea ha sido la fuente de las libertades políticas e intelectuales; asimismo, la creadora de una de las invenciones humanas: el amor... El diálogo entre la ciencia, la filosofía y la poesía podría ser el preludio de la reconstrucción de la unidad de la cultura. El preludio también de la resurrección de la persona humana, que ha sido la piedra de fundación y el manantial de nuestra civilización. (P. 340).
Si la poesía es la forma de la vida, ¿cómo se manifiesta? En el poema, por supuesto, pero también en toda actividad humana. Quizá inspirado en ello Vicente Quirarte me dijo un día, palabras más o menos: "En todo hay poesía. Hay poesía cuando lavamos el vaso en que bebimos y con ello le agradecemos el servicio que nos brindó".

Para Paz la poesía no se circunscribe al poema, de hacerlo no lograría alcanzar su dimensión universal y la pretendida trascendencia humana que lo lleva a imaginarla como "caracol en donde resuena la música del mundo". ¿Qué más es? En la primera línea de El arco y la lira así lo dice: "La poesía es conocimiento, salvación, poder y abandono" (xxvi). Las tres primeros elementos coinciden nuevamente con la teología: dios es conocimiento, poder y salvación; sin embargo, ¿podemos imaginar al "abandono" como una cualidad divina? Difícilmente. Esta cualidad es exclusivamente humana y más bien es una cualidad que nos abre la posibilidad de alcanzar lo humano. Dios no se abandona, se destruiría, pero sí abandona, nos abandona y con ello nos proporciona la posibilidad de la humanidad. La otra faceta del abandono, la unión, reunión, nos haría de nuevo dioses.

Abandonarse tiene dos caras: una ascendente y otra descendente. El abandono es una posibilidad exclusivamente humana; sólo nosotros podemos abandonarnos; es decir, renunciar, ceder, abdicar a nuestra condición animal humana para alcanzar la dimensión de persona humana o bien, lo contrario, renunciar a nuestra posibilidad de persona y quedarnos tan sólo con lo animal. Este sería un abandono "descendente".

Existe otra forma de abandono, el "ascendente", donde abandonarse nos lleva a la posibilidad de unirse con lo original: la deidad. Este es el tipo de abandono al que se refiere Paz en la primera línea de El arco y la lira.

Se completa así la propuesta poética esencial del libro: La poesía es la forma de la vida y se compone de conocimiento, salvación, poder y abandono. La vida como la poesía es un tramado de conocimiento, poder, salvación y abandono.

Paz lo define diciendo: "Para algunos el poema es la experiencia del abandono; para otros el del rigor. Los muchachos leen versos para ayudarse a expresar o conocer sus sentimientos, como si sólo en el poema las borrosas, presentidas facciones del amor, del heroísmo o de la sensualidad pudiesen contemplarse con nitidez. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro". (p. 24).

NOTAS:

El arco y la lira. México, Fondo de Cultura Económica, 1986, p. 22.
Primeras letras (1931-1945). México; Vuelta, 1988.
"Piedra de sol" en Libertad bajo palabra. México; FCE, 1990.
Op., cit.
Op., cit., fragmento, p. 252.
Op., cit., p. 102.
El laberinto de la soledad. México; Cuadernos Americanos, 1950.
Itinerario. México; Fondo de Cultura Económica, 1993.
Ibid, p. 14-15.
La llama doble. México; Círculo de lectores/Fondo de Cultura Económica. OC v. X, p. 211 352.
Los hijos del limo. Colombia; La oveja negra; 1974.
Op., cit., p. 7.
"Poesía de soledad y poesía de comunión" en Las peras del olmo. México; Origen-Seix Barral, 1984. (Obras maestras del siglo XX, 39) p. 83-93.
Op., cit., p. 25.
Esta particularidad de abundar en un tema años después de un artículo nos habla de su retomar sus obsesiones. Algo similar hará con La llama doble libro que define como una continuación, desarrollo y profundización de los conceptos que expone en un artículo previo sobre el tema del erotismo titulado "Un más allá erótico: Sade en OC v. X México; Círculo de lectores/Fondo de Cultura Económica., p. 43-74.
Op., cit., p. 85.
Idem.
Ibid, p. 86.
Idem.
Op., cit. P. 83.
Para abundar véase Pereira, Armando. "La generación de medio siglo: un momento de transición de la cultura mexicana" en Revista mexicana de literatura. Vol. 6 No. 1, 1995, p. 187-212.
Que incluye entre otros a Juan García Ponce, Huberto Batis, Juan Vicente Melo Salvador Elizondo, Sergio Pitol e Inés Arredondo.
Ibid, p. 200-201.
Aguilar Mora, Jorge. La divina pareja. Historia y mito en Octavio Paz. México; Era, 1991. 226 p.
Op., cit., p. 89.
Op., cit., p. 13.
Este texto forma parte de un estudio de mayor envergadura que presento como tesis para obtener el grado de Maestro en Literatura Iberoamericana, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.
© Patricio Eufraccio Solano 1997

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