Ediciones Orlando

sábado, 28 de febrero de 2015

MEMORIA DE UNA CITA INCONCLUSA DE LA ESCRITORA OSORNINA JACQUELINE LAGOS EN CONVERSATORIO JUEVES 5 DE MARZO A LAS 19 HORAS EN LA BIBLIOTECA DE SANTIAGO

MEMORIA DE UNA CITA INCONCLUSA DE LA POETA JACQUELINE LAGOS
PENSANDO Y LEYENDO LATINOAMÉRICA; 



MEMORIA DE UNA CITA INCONCLUSA, EDICIONES ORLANDO, AÑO 2013


Son tramas distintas, unas apretadas y abrigadoras como “Mis Primeros Años”, otras son más complejas como “Una bruja emplumada en el Tzolkin”, y otras definitivamente sagradas como “Conjuros”.

Por Juan Baltra, Osorno 2014.

      Para presentar un libro normalmente basta con haber leído el texto y tal vez un par de cosas más del autor, sin embargo, ser afortunado en además conocer en la vida cotidiana a quien los escribió es un tema aparte. El hablar desde aquí se hace más fuerte y comprometido pues los hilos que fueron tejidos los poemas fueron sacados del ovillo de Jacqueline. Toda hebra entonces es una punta que ya sé donde termina.
Partamos entonces haciendo el ejercicio de reconocer el desde dónde se consolida este escrito y desde dónde conecta con el tema central de este encuentro “Leyendo y pensando Latinoamérica”.
Ahora, sigamos con la metáfora del ovillo de lana. Todos somos, en esencia, pequeños o grandes ovillos de lana:
Monocromos y multicolores; suaves y ásperos; finos y toscos; extensos y cortos; peinaditos o frontalmente enredados.
Sin embargo convengamos que hay algo común a todos los ovillos: La lana de la que estamos hechos no es sino nuestra propia capacidad de tomar elementos del entorno, lavarlos, hilarlos y guardarlos en nuestra vida. Así tenemos que algunos tomarán lana de oveja merino premium para sacar lana fina y suave, otros preferirán el picor amable de la alpaca, y otros definitivamente irán por la frescura vegetal del algodón. Aquí, es un tema de gusto así como de disponibilidad. Si cada uno analiza su ovillo encontrará que a lo largo de nuestra vida estamos llenos de distintos tipos de elementos tomados de nuestro entorno y que “quiérase o no” nos componen, nos hilan, nos muestran y nos individualizan: No existen dos ovillos de lana iguales, porque cada uno compone el propio con retazos de largos distintos dependiendo de lo que a cada uno le ha tocado vivir, habrá entonces momentos ásperos, suaves, finos, gruesos, finos, toscos, peinados o enredados.
(Acordemos en este momento que cuando hablo de lana, hablo de hilo, de sedas, de pita y de estambre, hablando en genérico: de un hilado)
Seríamos, entonces, innumerables lanas de distintos tipos alrededor del huso de nuestra alma. La lana la da la vida, y cada uno es el encargado individual de enrollarla a nuestro alrededor de la mejor manera posible.
Ahora bien, ¿por qué la analogía de la lana?, bueno los invito a ensoñar.
¿Qué es lo que usamos para tapar nuestras desnudeces?, bueno… lana, hilos y yéndonos a lo concreto: tejidos hechos de estas lanas.
La lana es un elemento que la vida nos entrega y nos hace hilar, pero que al mismo tiempo es el elemento que usamos para cubrirnos de la inclemencia de la vida cotidiana, de su clima variable, incluso de elementos que puedan herirnos o rasgarnos. Entonces cuando la vida te da lana gruesa, áspera y calurosa, no entenderás su uso mientras vivas en días soleados; pero cuando se te venga la ventisca, la lluvia y la helada, dirás qué suerte que la vida me dio de esa lana. Asimismo cuando la vida te da fina seda no es para usarla en temporales, sino en el tibio lecho donde no existe nada de lo que necesitemos defendernos.
Entonces de este ovillo que vamos hilando existe un poder, y me detengo aquí, que ES ABSOLUTAMENTE PERSONAL, la necesidad de tejer con lana propia tejidos para otros.
A ver, lo normal es que con nuestra propia lana nos hagamos nuestros trajes, nuestras máscaras, nuestros envoltorios para pasar por esta vida, pero a lo que voy, es que cuando uno se decide a tomar esta lana propia y tejer algo para otro: ESO ES UN REGALO, eso es una entrega, eso es una forma de definir ARTE, de lo mío construyo algo para que tú te cubras de este mundo de una manera hermosa.
En este caso, Jackie, ha tomado parte de su lana y nos ha tejido estos hermosos libros.
Son tramas distintas, unas apretadas y abrigadoras como “Mis Primeros Años”, otras son más complejas como “Una bruja emplumada en el Tzolkin”, y otras definitivamente sagradas como “Conjuros”. En “Memoria de una cita inconclusa” se hace un uso nuevo para estas lanas. Se destejen partes de cada uno de estos tejidos para hilar uno nuevo. La trama lograda así es nueva, se logra un nuevo tejido más colorido y multicolor, aparecen historias hasta entonces invisibles, esas historias hechas de retazos.
Y ¿Qué es nuestra cultura latinoamericana sino una gran manta tejida de millones de retazos?Así como pueblos existieron antes de la invasión española existen retazos de esta historia que es Latinoamérica.
Retazos de historia que exudan tristeza, exudan injusticia, exudan necesidad de ser. Pero por otro lado exudan una belleza interior y una alegría del estar que terminan “marmoleando” la oscuridad, no de una manera pareja, no una media luz, no una filigrana; sino un alboroto de líneas claras en fondo oscuro, como un poncho de lonko, como una pechera sioux, o una orejera Inca. Nada más alejado de la flemática y sosa capa gris inglesa.
Somos entonces parte de esta Latinoamérica que dibuja las flores en un fondo oscuro, los que le encuentran el significado a algo y luego lo hacemos evidente, lo regalamos, lo entregamos en la búsqueda última de volver a ser un pueblo con identidad. No ahondaré en si esta lucha se está ganando o perdiendo, cada uno tendrá su manera de ver el asunto, sin embargo si me quiero detener en la belleza de esto.
Por donde se quiera ver, la literatura latinoamericana ha sido pródiga en autores preocupados de tomar este gran tema regional: El rescate de una memoria inconclusa, y una manera de hacer esto es a través del “traer a lo escrito” hechos ocultos u olvidados. La nueva historiografía a partir de los escritos de Eduardo Galeano, plantean el tema desde la rememoración de tradiciones que se han perdido en el tiempo y de poner en evidencia (lo que nadie quiere ver) la extrema brutalidad y violencia de la invasión española. Sin embargo, este ejercicio de “traer a lo escrito” no sólo cae dentro del ámbito de la reivindicación de un pasado, sino también en el ser un escriba, un relator, un contador de historias que permiten mantener “dentro de lo dicho” temas que en caso contrario caerían “dentro de lo no dicho” lo que finalmente termina indefectiblemente en el olvido.
La autora, Jacqueline Lagos
La autora, Jacqueline Lagos
Este es el rol de la escritora en este libro: Ser una constatadora, una persona capaz de “traer a lo escrito” una experiencia desde el ser mujer, desde el ser mujer en Latinoamérica, desde el ser mujer en Latinoamérica y en Chile que es un país machista, desde el ser mujer en Latinoamérica y en Chile que es un país machista y donde las tradiciones son borradas día a día por la nueva invasión cultural norteamericana de buenos y malos, plasticidad y desecho. Y desde allí ¿qué hacer?, bueno, desde allí tomar lana del ovillo personal y tejer historias de lo que la vida regala para que otros los tomen, se las prueben y si les quedan se vistan con ellas para terminar reconfortados y llenos de la necesidad de hacer, ¿del hacer qué?, del “traer a lo escrito”. Nada más triste que pasar la vida y que el único legado visible sea una planilla Excel llena de números, un detalle de los pagos previsionales y una cuenta en el banco. A eso nos ha llevado esta nueva forma de ver las cosas, por eso creo necesario el estar aquí y compartir con ustedes mis impresiones, ideas, presentar el libro, leer poesía, detener el tiempo un rato para salir a este refugio social a tomar aires, a tomar ideas. Afuera se está librando una batalla y nosotros sólo nos hemos detenido un momento a mirarnos las caras y a ver quienes estamos en esto, cuántos somos, qué estamos pensando.
¿Qué piensa Jacqueline?, bueno me atrevería a decir que ser una bruja es una necesidad y un derecho humano femenino; que si no la dejan ser bruja mejor no la dejen ser nada, ¿para qué?, a ver, hace 500 años ya vinieron los españolitos falo en mano borrando todo vestigio de una cosmovisión equilibrada entre lo masculino y femenino, hoy el deber ser femenino es volver a confiar en la capacidad de leer los ciclos, así como hacer aparecer la íntima relación que tiene la humanidad con la tierra, la madre tierra o ñuke mapu. Y en esto caemos en ¿qué cosa es una bruja?, para mí básicamente es una mujer, una mujer empoderada, conectada completamente con su lado femenino, con su conexión ancestral, que trata de igual a igual al que se ponga delante y que confía en su instinto, aunque no siempre lo siga (porque un buen instinto nunca es a corto, sino a largo plazo).
Bueno y si buscamos las palabras correctas: Sororidad es la palabra, las brujas-mujeres no son solas, son en grupo, en aquelarre-hermandad, potenciándose, sabiendo ser contenedoras en una parte del ciclo y dadoras en el otro; encontrándose bellas en cada etapa de la vida; sabiendo que siempre hay un rol que tomar ante esta búsqueda de un nuevo equilibrio.
Creo que por mi parte he terminado, sólo convidarlos a leer este bello libro, registro del nacimiento, auge y auto reconocimiento de esta bella bruja-mujer-poeta que nos ha dejado este tejido multicolor lleno de historias y secretos.
Bellas son las mujeres, pero más bellas son las mujeres que se saben brujas y que se unen y se tejen y son manta para la humanidad, por ello digo: bellas mujeres del mundo ¡UNÍOS!
JACQUELINE LAGOS (Osorno, 1965)
Escritora, nacida en la Región de Los Lagos, ciudad que la ha visto crecer y descubrirse a sí misma como un miembro entrañable de la comunidad. Colaboradora del Proyecto Libro libre Chile Osorno; Columnista del Diario Digital, Mexicano,Columna Sur. Ha publicado “Mis Primeros Años…” (2003) y la novela “Una Bruja Emplumada en el Tzolkin”(2005), patrocinada por el Servicio Nacional de la Mujer, y “Conjuros, lo importante es el ritual” (2010).
Ha sido antologada en el libro, Magia de Luz y Sombra (2004) Staff del libro Osorno y sus alrededores, Puerto Montt, ciudad de contrastes, del fotógrafo Rubén Vargas (2006-2008), en la segunda antología de Escritores.cl, “Voceson line”(2006) y “Osorno Invita” (2006), “Palabra Peregrina”, de 13 mujeres poetisas en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires (2007), Escritorio Poético I y II 2008.
Ha integrado y participado activamente en diferentes eventos relacionados con la cultura y la educación ambiental, Primer encuentro Regional de Mujeres 2006, 39.versión del Festival del Folclor Campesino, Primer Trawún de las Artes y la Interculturalidad , Arcoíris de Poesía en Puerto Montt, Encuentro de Poetas y Escritores en comunidades rurales, y varias galas poéticas dónde ha manifestado una defensa por la capacidad creativa del ser humano y respeto por salvaguardar las tradiciones y cultura de los pueblos originarios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario